En Fieb Foundation, hemos emprendido un proyecto de renaturalización en la comarca de La Sagra, Toledo, con el objetivo de restaurar ecosistemas degradados y promover la biodiversidad mediante la plantación de especies autóctonas. Este esfuerzo se basa en criterios científicos rigurosos, priorizando la adaptación al clima mediterráneo, la resiliencia climática y la restauración de funciones ecológicas clave.
Las especies seleccionadas para este proyecto cumplen con requisitos ambientales específicos, diseñados para maximizar su impacto en la recuperación del ecosistema. Se han priorizado árboles y arbustos autóctonos que no solo están adaptados a las condiciones locales, sino que también desempeñan roles ecológicos esenciales. Entre ellos destacan Quercus ilex (encina) y Quercus suber(alcornoque), especies clave para la fijación de carbono y la regeneración de suelos. Además, Pinus halepensis (pino carrasco) contribuye a la estabilización del terreno, previniendo la erosión y creando microhábitats para la fauna.
Los arbustos seleccionados, como Lavandula stoechas (cantueso) y Retama sphaerocarpa (retama), cumplen una función vital en la atracción de polinizadores y la regeneración del suelo. Estas especies no solo mejoran la biodiversidad local, sino que también fortalecen la conectividad ecológica, facilitando el movimiento de especies y el flujo genético entre poblaciones.
La inclusión de especies frutales, como Juglans regia (nogal) y Punica granatum (granado), proporciona una fuente de alimento esencial para la fauna silvestre, promoviendo la diversidad de aves, mamíferos e insectos. Asimismo, especies como Malus sylvestris (manzano silvestre) y Prunus spinosa (endrino) enriquecen el ecosistema, ofreciendo recursos alimenticios y refugio durante todo el año.

Por otro lado, la olivilla (Phillyrea spp.) desempeña un papel crucial en la cobertura del suelo, protegiéndolo de la erosión y proporcionando refugio a numerosas especies animales. Estas características hacen que las especies seleccionadas no solo contribuyan a la restauración ecológica, sino que también mejoren la calidad del aire, la retención de agua y la fertilidad del suelo.
Uno de los aspectos más relevantes de este proyecto es su contribución a la mitigación del cambio climático. Las especies arbóreas seleccionadas, como Quercus ilex y Pinus halepensis, son eficientes en la captura de carbono, ayudando a reducir la concentración de CO₂ en la atmósfera. Además, la restauración de suelos degradados mediante la plantación de arbustos y árboles autóctonos favorece la retención de agua y la estabilización del terreno, reduciendo el riesgo de desertificación.
Este proyecto no solo se centra en la plantación de especies, sino también en la creación de un corredor ecológico que conecte hábitats fragmentados. Esta conectividad es fundamental para permitir el movimiento de especies, facilitar la dispersión de semillas y fortalecer la resiliencia del ecosistema frente a perturbaciones climáticas y humanas.
A través del proyecto “Optimización de la biodiversidad y mitigación del cambio climático a través de la mejora de un corredor ecológico entre humedales” financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Esta investigación ha sido financiada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, pero no expresa la opinión del mismo. Este esfuerzo conjunto entre instituciones y expertos sigue siendo un pilar fundamental para salvar al visón europeo de la extinción.
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